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EEUU apuesta por cañones láser para neutralizar a los drones espía enemigos



Tras presentarnos el año pasado la tecnología láser como cañones defensivos frente a drones y pequeños aviones no tripulados para sus barcos de guerra, la tecnología la van a aplicar ahora a sus vehículos de tierra con el objetivo de contrarrestar a los drones cada vez más habituales para reconocimiento y espionaje de tropas. Este sistema sustituiría a los actuales basados en armas de fuego, más caros, con autonomía limitada a nuevos suministros y nada discretos.

Estos cañones láser se están desarrollando dentro del proyecto GBAD, ya en fase de licitación, y podrían incorporarse en vehículos ligeros de forma sencilla, lo que supone su gran ventaja.

Por ahora están probando con modelos cuya potencia es de 10 kW, pero para 2016 ya podrían alcanzar los 30 kW incluyendo mejorados sistemas de detección y seguimiento de drones.

El coche supersónico que pretende alcanzar 1.600 km/h


Tendrá una potencia total de 135.000 caballos, gracias a un motor Rolls-Royce EJ200 de tres propulsores procedente de un avión de combate Eurofighter Typhoon, un conjunto de cohetes híbridos Nammo, y un motor de 650 CV propio de un coche de carreras. Una potencia equivalente a 180 coches de Fórmula 1.

Con toda esa equipación, el reto es batir el récord del mundo de velocidad situado actualmente en 1.228 km/h.

El "proyecto Bloddhound", con la colaboración de Castrol, que suministrará el combustible y los lubricantes necesarios, como el líquido de frenos y los fluidos hidráulicos al vehículo, son los encargados de construir este vehículo supersónico.

El Bloodhound mide más de 13 metros. Los ingenieros trabajan para lograr establecer una nueva marca, e intentar alcanzar los 1.287 km/h en Hakskeen Pan (Sudáfrica), el próximo año. El auto se ha diseñado para superar los 1.600 km/h en tan sólo 42 segundos, esto significa que puede cubrir la longitud de cuatro campos y medio de futbol en un segundo. En 2016 volverá a intentar superar el récord y alcanzar los 1.609 km/h.

Bill Gates, a la caza de un condón que de verdad mole



El fundador de Microsoft nunca tuvo una imagen demasiado carismática, al contrario que su archienemigo amigo Steve Jobs. Tampoco parece que le importara mucho. Su aspecto de inocente adolescente nerd la sirvió, como mínimo, para colársela a IBM y al propio Jobs en los convulsos inicios de la carrera de ambos. Si en aquella época logró sorprender, a su manera, a los tiburones de Silicon Valley, como simpático mecenas también está haciendo de las suyas.

Hace unos años, ya lejos de sus responsabilidades operativas en Microsoft, el magnate se atrevió a soltar un enjambre de mosquitos durante un discurso en el TED con intención de concienciar sobre la malaria. No eran mosquitos portadores, por cierto, pero el gesto tuvo la repercusión deseada. Ahora tiene una inquietud que no por humanitaria sorprende menos: unos condones que molen de verdad.

El pasado mes de noviembre, la Fundación Bill y Melinda Gates anunció los 11 ganadores de un concurso que buscaba el desarrollo de un tipo de condón que proporcionara un mayor placer a los usuarios, como recuerda el Huffingtonpost. A cada uno de los proyectos le proporcionó 100.000 dólares para que pudieran seguir adelante con sus investigaciones. No parece que ninguno de esos proyectos le convenciera demasiado, porque acaba de proporcionar otros 100.000 dólares a la Universidad de Wollongong, en Australia, con un proyecto mucho más prometedor que los anteriores.

Los investigadores australianos trabajan con un sustituto del látex llamado “hidrogel duro”. Duro, para un tipo de gel, significa más fino que el látex, preparado para “actuar y sentir más como la piel real”, en palabras del doctor Robert Gorkin, ingeniero biomédico de la universidad que protagoniza el vídeo en el que han dado a conocer su investigación. No condones infalibles que acaben con ese mínimo porcentaje de posibilidad de fallo que trajo de calle a los amigos de Friends, sino condones que proporcionen un mayor placer, que hagan sentir, básicamente, que no están ahí.

Tampoco hay que llevarse a engaño: el siguiente negocio del tito Gates no será Microsoftcore ni Microhardcore. No va a montar un sex shop en la nube. La idea es que perfeccionando la tecnología de los condones se animen a utilizarlo las personas que prefieren hacerlo a pelo para no perder sensaciones, reduciendo el número de embarazos no deseados y la propagación de enfermedades como el SIDA.

Nada mal para una persona que escoge hacer cosas útiles con su dinero en lugar de pasarse el resto de su vida disfrutando de las mejores playas del mundo. Que es, probablemente, lo que haría el español medio si contara con sus fondos. Mientras meditamos un poco en ello, con un ojo puesto en el boleto de La Primitiva que todavía puede tocar hoy, os dejo con el vídeo de la Universidad de Wollongong en el que cuentan los avances de la investigación: